Importancia de la dieta en la osteoporosis

Algunos de los factores de riesgo descritos para la osteoporosis son intrínsecos, y por tanto no modificables, como la edad, el sexo y la raza; otros, por el contrario, son extrínsecos y pueden corregirse, como la dieta o el estilo de vida, las situaciones que incrementan el riego de caída o el consumo de determinados fármacos. Además, la concurrencia de varios factores de riesgo en una mujer puede ser tan importante como el valor de la densitometría.

En los últimos años existe un gran interés por la influencia del tipo de dieta sobre el metabolismo óseo, observándose que las dietas alcalinas (con alto contenido en magnesio, potasio, frutas y vegetales) mejoran la densidad mineral ósea (DMO) y detienen la pérdida de masa ósea en comparación a las ácidas (proteicas).

Dieta mediterránea y osteoporosis

OBJETIVO

El objetivo de este estudio es mostrar las características epidemiológicas de una población de mujeres posmenopáusicas de nuestro entorno con osteopenia u osteoporosis, y determinar si los factores dietéticos se presentan en ellas. Además, pretendemos diferenciar las que presentan baja DMO en hueso esponjoso (columna) de las que la tienen en hueso trabecular (cadera), para señalar si esas influencias dietéticas son mayores sobre uno u otro tipo de hueso.

RESULTADOS

Se incluyó a 450 mujeres posmenopáusicas en el grupo de osteoporosis, 766 en el grupo de osteopenia y a 479 en el grupo grupo control. Las características demográficas de la población aparecen recogidas en las tablas 1 y 2, donde podemos apreciar que conforme menor es el peso y la altura de la población menor es también la DMO, tanto en columna lumbar como en cadera. En referencia a la edad de la menarquia y edad de la menopausia, las que marcan el periodo de vida con actividad estrogénica, encontramos diferencias entre los tres grupos, de tal manera que la menarquia está más retrasada y la menopausia más adelantada entre las osteoporóticas. Este dato es congruente con el hecho de que en el grupo de pacientes con osteoporosis haya significativamente más casos de menopausia precoz (menor de 40 años). Para las determinaciones en cadera no se alcanzó significación estadística en alguno de estos parámetros por la disminución de la muestra.

 En cuanto a los factores modificables (higiénico-dietéticos) relacionados con el desarrollo de osteoporosis en las mujeres de nuestro estudio, destaca una relación directa entre el consumo de tabaco y una inversa entre el consumo moderado de alcohol con la DMO de columna lumbar, no detectándose esta asociación a nivel de cuello de fémur. En nuestro estudio, ni la práctica de ejercicio físico  ni la distribución grasa se correspondía con distinta DMO (tablas 3y 4).

 Se observa una correlación directa entre el consumo de verdura, fruta, lácteos, cereales y pescado con la DMO a nivel de la columna. Sin embargo, a nivel de cadera sólo se observa dicha correlación en el consumo de verdura y  cereales con la DMO, para el resto de variables no se pudo establecer una relación significativa con la DMO. En este análisis valen los mismos comentarios que en observaciones anteriores con respecto a las diferencias entre DMO en columna lumbar y en cadera: el menor tamaño muestral en estas últimas hace que las diferencias entre osteoporosis con osteopenia o con DMO normal sólo tengan tendencia a la significación, sin alcanzarla. En la columna lumbar sí se consiguen estas significaciones. En ellas es llamativo que la DMO sea menor con el consumo de carnes rojas, mientras que con frutas, verdura, cereales, lácteos o pescado aumenta.

DISCUSION

La osteoporosis posmenopáusica es un proceso complejo y multifactorial, que acompaña al envejecimiento. Es importante para la salud pública porque se asocia con la aparición de fracturas características al final de la vida, y por el actual envejecimiento de la población, particularmente en las sociedades industrializadas. Nuestros datos parecen confirmar que la osteoporosis es una enfermedad estrógeno dependiente ya que cuanto más corto es el periodo fértil más probable es el desarrollo de enfermedad. Lo observamos en la relación entre la edad de la menarquia o de menopausia y el periodo de vida reproductivo con la DMO. La edad de la menarquía es más tardía en el grupo de pacientes osteoporóticos, aunque esta diferencia no llega a ser estadísticamente significativa a nivel de cuello de fémur. La edad de la menopausia es menor que en los otros dos grupos. También se confirma cuando comparamos el porcentaje de mujeres con menopausia precoz que existen en los tres grupos, siendo más frecuente entre aquellas mujeres con menos DMO.

Se conoce como dieta mediterránea al estilo de vida basado en una idealización de algunos patrones de alimentación de los países mediterráneos, especialmente los del lado oriental. Las características principales son un alto consumo de vegetales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales), el aceite de oliva como grasa principal, un mayor consumo de aves y pescado que de carnes rojas, y el consumo regular de vino en cantidades moderadas. Los beneficios principales de esta dieta son el mayor consumo de pescado, en especial pescado azul, rico en ácidos grasos omega 3; en el alto consumo de aceite de oliva con un bajo contenido en grasas saturadas (entre 7 y 8% de las calorías); con un consumo de grasa total entre el 25% hasta poco más del 35%.) en lugar de grasas animales; y finalmente en el consumo de vino, que tiene efectos beneficiosos, especialmente el vino tinto por sus antocianos. El aporte importante de compuestos antioxidantes está garantizado por alta ingesta de fruta fresca diaria propia de este estilo  de alimentación.

Asociado al consumo de dieta mediterránea se ha descrito un menor riesgo cardiovascular con disminución de colesterol total, menor incidencia de accidente cerebro vascular al determinar una menor disfunción endotelial y un beneficio neto en el desarrollo de otras enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus o el síndrome metabólico. Además, según datos tomados del estudio NHANES III, la DMO está negativamente asociada con la ingesta de grasas saturadas. Así, una dieta rica en omega-3 y omega-6 tiene efectos beneficiosos sobre la masa ósea y, además, está asociada con la disminución de la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Otros trabajos también han observado una posibilidad de mejora de la resistencia ósea. Se desconocen las posibles conexiones fisiopatológicas de esta relación, aunque se adivinan dos posibilidades: algunos de los ingredientes mencionados son ricos en vitamina D, y contienen una importante concentración de ácidos grasos insaturados (ácidos omega 3, 6 ó 9), junto a algunos antioxidantes, sustancias que podrían proporcionar un efecto beneficioso sobre la masa ósea añadido a su acción cardiovascular favorable. Se sabe además que la DMO disminuye con la ingesta de grasas saturadas contenidas en productos cárnicos.

En nuestro trabajo hallamos una relación dosis dependiente entre el consumo de estos preparados y la DMO. Tras el estudio EVOS que alertó de la importancia de la dieta en la prevención de la osteoporosis, centrándose en la ingesta de productos lácteos, se han ido publicando otros donde se destaca la ingesta de otras sustancias ricas en vitaminas y minerales, con efecto antioxidante y alcalino que consiguen un mayor pico de masa ósea durante la adolescencia y frenan la pérdida que acontece tras la menopausia.

Aun con las limitaciones de un estudio de observación, este es uno de los pocos trabajos donde se relaciona la salud ósea con la dieta mediterránea. En él hemos encontrado una relación directa entre factores alimenticios como el consumo abundante de fruta, verdura y cereales, junto con la ingesta moderada de productos lácteos, pescado y alcohol,  más la escasa ingesta de carnes rojas, con la DMO, en el contexto quizá de la disposición al estilo “mediterráneo” de mantener una vida sana.

Aunque la osteoporosis sea una enfermedad sistémica, puede que los mecanismos fisiopatológicos que intervengan en su desarrollo sean diferentes según el tipo de hueso. De esta manera, puede que el efecto de los factores ambientales sea también distinto para cada tipo de hueso, ya sea trabecular o cortical. En este sentido, podemos observar que determinados factores dietéticos se comportan como protectores frente a la osteoporosis en general, aunque algunos de ellos sólo protegen en la osteoporosis vertebral: el mayor consumo de frutas, verduras, pescado y lácteos, con consumo m oderado de alcohol, junto a una menor ingesta de carnes rojas y de tabaco. Por otro lado, solo la ingesta de cereales y de verduras se asoció a mayor DMO en cuello de fémur.

En conclusión, las características epidemiológicas de nuestra población de mujeres postmenopáusicas muestra un patrón similar al descrito en otros estudios, observándose una relación proporcional entre la magnitud del factor de riesgo y la gravedad de la osteopenia/osteoporosis. Además, hemos observado la existencia de otros factores alimenticios protectores como el consumo de fruta, verdura, cereales,  más el consumo moderado de pescado, alcohol y lácteos, con la baja ingesta de carnes rojas. Solo con la ingesta de cereales o verduras se observa esta protección en cadera.