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Gloria: In Excelsis Deo (Patti Smith)

Gloria es una canción original del grupo Them, la banda norirlandesa de los 60 en la que cantaba Van Morrison. Hay múltiples versiones con todo tipo de retoques, desde el punk a la psicodelia, coreadas por iconos del rock como Rolling Stones, REM, Tom Petty, Grateful Dead o los Clash. Todos respetaron sus letras y sus acordes básicos, llegando a ser el himno por excelencia con el que aprendieron en sus garajes los adolescentes de los 60 y los 70. Casi todos varones. Porque es una canción sobre una chica que te lleva a la gloria. Una oración para el catecismo del rock masculino. Pero existen otros evangelios en esta música. Hay otras miradas que queremos programar en estos artículos. Hay otras historias de dioses que habitan el Olimpo sin propósito de género. Hay mujeres que también han escrito y que han cantado. Y otras mujeres que se deslizan por las letras de las canciones.

El cover que hizo Patti Smith hace a Gloria especialmente fascinante, musculosa y arrolladora. Decíamos en el número anterior que esta chica con bigote que idolatra a Yoko Ono es, sin duda, la diosa del Feminismo. La Gloria de Patti Smith es un ejemplo de ello. Su Gloria es sexo, rock y poesía. Guitarras, versos y hormonas. Arte y experiencia religiosa. Un orgasmo y solo tres acordes de guitarra como manera de alcanzar el cielo.

La canción de Van Morrison, la multiversionada, la del catecismo, nos habla de una chica trasnochadora, no muy alta, que cuando llega a casa te lleva a la Gloria. Eso y tres acordes básicos de rock de garaje: Mi mayor, Re mayor y La mayor. La Gloria de Van Morrison es simple, rápida, eyaculatoria y desnuda, no hay deseo, es el orgasmo masculino. La respuesta sexual de la Gloria masculina de Van Morrison es incluso menos poética que la de Calamaro: “Quiero hasta la locura desarmarme en el vaivén de tu cintura y remar sobre tu espalda y naufragarte.” Nada más.

Quiero contarte acerca de mi nenaPSgloria

Poco más de metro y medio

Desde su cabeza a los pies

Ella viene por ahí

Caminando por la calle

Viene a mi casa

Llama a la puerta

Me hace sentir bien

Su nombre es G-L-O-R-I-A

 https://youtu.be/J0aHmMfZTEw

Por el contrario, Patti Smith utiliza Gloria para describir el deseo, esa parte del sexo que tan bien interpretan las mujeres. Y de camino nos da una lección magistral de sexualidad. La Gloria de de Patti Smith lleva poesía. Patti la adorna, la cuida, la enriquece e ilumina el deseo por ella. La chica pasa de ser simplemente menuda a dibujarse dulce, joven y bonita, engalanada en un precioso vestido rojo. Antes del sexo hay deseo, antes de que arda el deseo hay fantasía, antes de la fantasía hay un espacio para la contemplación y la conquista:

pero en esta fiesta únicamente me aburro 
hasta que me asomo a la ventana, y veo esa cosa tan dulce y joven
montando en el parquímetro, apoyada en el parquímetro

pero que buena está, que bonita es
y tengo esa loca sensación que luego la voy a hacer mía
la voy a hechizar

 ¿No nos recuerda a la curva de la respuesta sexual femenina que describieron Master y Johnson? Porque en la Gloria de Patti Smith, una vez culminado el deseo, con minuciosidad se llega al cénit del placer. Con mucho más que genitalidad. Con oleadas

aquí viene 
bajando por la calle
aquí viene
atravesando mi puerta
aquí viene
subiendo lentamente por mi escalera
aquí viene
avanzando tan fresca por el pasillo
con su precioso vestido rojo

 Dando incluso detalles del contexto, del paisaje, que para eso las mujeres pueden hacer dos cosas a la vez:

 y entonces alguien llama a mi puerta 
está llamando a mi puerta
y miro hacia arriba al gran reloj de la torre
y digo “¡OH dios mío es medianoche!”
y la niña entra por mi puerta
se apoya en el sofá, me susurra y decido lanzarme
y estuvo tan bien, y estuvo tan estupenda
voy a contarle al mundo que ahora es mía

 Por supuesto, alcanzando el éxtasis una y otra vez, y otra vez, y otra vez…solo la mujer es multiorgásmica

y le dije, cariño, dime tu nombre, y me dijo su nombre 
me susurró, y me dijo su nombre
y su nombre es, su nombre es, su nombre es, su nombre es G-L-O-R-I-A

G-L-O-R-I-A Glo
ria G-L-O-R-I-A Gloria G-L-O-R-I-A Gloria,
G-L-O-R-I-A Gloria G-L-O-R-I-A Gloria G-L-O-R-I-A Gloria,
G-L-O-R-I-A Gloria G-L-O-R-I-A Gloria G-L-O-R-I-A Gloria .

 En una ocasión, con motivo de una entrevista a la legendaria periodista musical Lisa Robinson, Patti Smith dijo que no consideraba que escribir fuese un acto silencioso, introspectivo, sino un acto físico: “Cuando estoy en casa, con mi máquina de escribir, me vuelvo loca. Camino como un mono. Me humedezco. Tengo orgasmos. En vez de inyectarme heroína, me masturbo catorce veces seguidas”. Pero su Gloria no acaba en el orgasmo múltiple. También atesora un mensaje de compromiso que falta en la versión de Van Morrison. Así, aunque hay otras miles mujeres por la calle, por los estadios, por las canciones gritando sus nombres. Así, aunque están Mary, Yoko, Angie, Roxanne, Carolina, Lola y Jessica, y griten sus nombre… el amante de Gloria en la versión de Patti Smith no las oye, solo atiende a Gloria. Y todas tienen que saberlo. Y el mundo tiene que saberlo:

Estaba en el estadio gloria
Había veinte mil chicas gritándome sus nombres
Marie y Ruth pero para decirte la verdad
No las oí, No las vi
Dejé que mi mirada se elevara hacia el gran reloj de la torre
y oí esas campanadas doblando en mi corazón
going ding dong ding dong ding dong ding dong.
ding dong ding dong ding dong ding dong
contando las horas, y luego viniste a mi cuarto
y me susurraste y nos lanzamos
y estuviste tan bien, estuviste tan estupenda
y tengo que contarle al mundo que es mía, es mía
es mía, es mía, es mía, es mía

Hay, por cierto, frases malinterpretadas en esta versión que se han utilizado para difamar la sexualidad de la poetisa. Pero la de Chicago no tenía ninguna razón para escribir un himno lesbiano. Propone una mirada al objeto del deseo desde los ojos masculinos, otra excelente ejecución del tema de Van Morrison. Patti conserva los acordes de la canción, las letras y la posición de quien desea. “Siempre he disfrutado haciendo canciones transgénero porque es una manera de sentirme totalmente libre como artista” confiesa la propia autora. Con todo, aun respetando la armonía, el significado y la mirada masculina de la canción, hemos advertido que Patti Smith nos ofrece una lección de sexualidad femenina que no podemos rechazar los varones. De esta manera, fortaleciendo el deseo con erotismo y llenando de fantasía nuestro explícito y estrecho sentido sexual. Transportándonos a los diarios de Anaïs Nin, sobre todo a donde nos dice esta escritora de formación avant-garde que “el erotismo es tan indispensable como la poesía”.

Vale. Una clase de sexología. La contemplación de la sempiterna triada sexo, drogas y rock´n´roll desde un prisma femenino y poético a la vez. No está mal. Mas dudo que la Smith se haya molestado en gastar versos para reivindicar con Gloria un himno por la sexualidad femenina. Dejemos que lo haga Madonna, a nuestra protagonista este traje le queda corto…y al que subscribe tampoco le fascina perder el tiempo describiendo una canción que se ocupe de un cambio en nuestra actitud sexual, en tanto varón, por otra más femenina. Todos deberíamos ser feministas reza el título de un libro de una escritora africana llamada Chimamanda Ngozi Adiche que, por obvio resulta exquisito y mordaz. Al menos todos los ginecólogos deberíamos ser feministas. Las ginecólogas más. Bueno, ni más ni menos: las ginecólogas también. En fin, que soy feminista y hasta aquí parece que todo se entiende, pero hay algo más que adorna la sexualidad de la Gloria de Patti Smith que justifica que escriba sobre ella y que la hace tan arrebatadoramente fascinante.

De entrada, no es hasta la tercera estrofa cuando la cantante se refiere al deseo. Las dos primeras no aparentan aludir al sexo, salvo que formasen parte de una intricada fantasía de la autora. Más parece una alucinación que una fantasía, y como ella misma ha reconocido en alguna ocasión, las padece desde su infancia. Así que lo mismo podría tratarse de una paranoia suya. Con todo, su mensaje es ciertamente confuso, y me parece  que apunta a insurrección, a heterodoxia. Sí, Gloria es mucho más que un rock de garaje, es mucho más que una oda al deseo. Vean si no el primer verso:

Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos…

Para poder entender qué mensaje nos transmite la americana quizá debamos surfear por el resto de sus obras y adivinar qué corrientes, qué olas, qué vientos han orillado estos versos. De esta guisa, poco antes de morir William Burroughs, el último beatnik y gran amigo suyo, la describió como un chamán, alguien en contacto con la otra realidad. A ella le encantó que la llamase así, y a la muerte del longevo poeta, interiorizó su adjetivo componiendo el tema waiting underground, dentro del crudo Peace and Noise, un álbum llenos de referencias a sus propios fantasmas: a su marido Fred Sonic Smith, a su hermano Todd, al propio Burroughs, al fotógrafo y compañero del alma Robert Mapplethorpe, o al otro gran poeta beat Allen Ginsberg, todos por entonces ya fallecidos.000-a-a-a-pattismith-dol-burroughs1

El buqué de la poesía de la Smith nos recuerda a sus fantasmas, y en el retrogusto de sus versos se perciben destellos de Genet y de Rimbaud. Y si la lírica puede resultar compleja, la música de la madrina del punk no lo es menos, es como el vino viejo, aromática y carnosa, con aderezos a lo Dylan o Lou Reed. Más sobresale su condición de chamán, de embajadora de otra realidad, y en waiting underground, como en casi toda su obra, la de Chicago nos muestra el poderío de la supervivencia frente a la inacción y la autocompasión que provoca la pérdida de los seres queridos. Su receta es lúcida y positiva: “nada es lo peor que puede hacerse”.

Algo de este ánimo se percibe en el comienzo de Gloria. Está envuelto en efectividad y fuerza, a la vez que es tan intangible como arriesgado. Acompasa los versos con los tres acordes en mayor, comenzando con un riff en Mi mayor, y trazando sobre el La mayor cuando se señala, cuando incide en el a mí con el que termina la estrofa.

 Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos 
perdida en un caldero de ladrones
tengo un comodín en la manga
impenetrable corazón de piedra mis pecados son míos
me pertenecen a mí, a mí.

 En la segunda estrofa, antes del despertar al deseo con la tercera y siguientes, con disimulada inseguridad eleva el grado de su provocación y sigue sin ocultarse:

…la gente me dice “¡ten cuidado!” 
pero no me importa
sus palabras son tan sólo
más normas y reglamentos para mí, para mí!

Repasando en su prehistoria musical, tiempo antes de definir su Gloria, Patti Smith ingresó a la Escuela de Arte de Nueva Jersey, donde un profesor la introdujo en Genet y en Rimbaud, artistas fuera de la ley, vagabundos que mezclaban el arte y el pecado. “Ya no quise ir al cielo, si no había arte allí”, dijo ella. Compuso entonces un poema llamado Oath –juramento en español- cuyo principio coincide exactamente con lo que se escucha en la canción. Oath es un poema que supuraba hostilidad hacia la religión, si bien no por todos sus versos: se percibe bipolar, algo que tiene que ver con la educación religiosa recibida -entre dos aguas- por la rigidez de una madre testigo de Jehová y la simpatía a un padre ateo. Oath solía ser recitado en sus primeras apariciones en público, y ya recibía el aplauso unánime de una audiencia de lujo formada por islotes de la Heterodoxia como Burroughs, Ginsberg, Jim Carroll o Sam Shepard (el dramaturgo fue su amante secreto). Justamente emulando a los beatnik, en sus lecturas poéticas solía acompañarse de la guitarra de Lenny Kaye, fundador de la Patti Smith Band y a la postre su más fiel colaborador. Por cierto, la Gloria de Van Morrison fue considerada por el guitarrista como el himno del garaje rock por excelencia y solía ser una de las canciones que tocaba la primera Patti Smith Band.

En seguida, Oath se convirtió en un poema musicado habitual en el repertorio de la Patti Smith Band. Sin embargo, la artista sintió que a Oath le faltaba algo para quedar redondo. Una insatisfacción imprecisa pero suficiente para que no figurase en El séptimo cielo o en Witt, sus primeros libros de poesía. Con simultaneidad a su inquietud literaria, Patti Smith también se caracterizó por su versatilidad en otras artes, fundamentalmente en la pintura, la fotografía o el punk emergente de los 70. En esta prehistoria musical, ubicándose en un formato concreto para la Patti Smith Band, pero aún con la vertebración del punk, cuenta en una entrevista que quiso incorporar un bajo. Lo propuso porque tuvo la ocasión de comprárselo al mismísimo Richard Hell, famoso por ser el modelo en quien se fijó Malcolm McLaren para el look de sus Sex Pistols. Así, con el instrumento en sus manos, y emulando el estilo del ex Televisión y ex Heartbreaker, Patti Smith rasgó un Mi mayor. A continuación fluyó repentina la primera frase del poema Oath,… y la canción de Van Morrison vino después, sin preaviso, sin pausas en su interpretación, sin otras pretensiones que maquillarse con la estética punk americana. Canción y poema se entrelazaron como si hubiesen nacido para encontrarse. No mucho después se les unió una batería en una actuación en directo para la radio… La orquestación siguiente fue rápida, corría el 75 y todos los elementos se fundieron para dar forma a esta joya del rock.

https://youtu.be/JL2I1krvhIE?list=RDJL2I1krvhIE

eramos-unos-ninos-tapa-dura-con-sobrecubiertaEn una entrevista a Please Kill me, Patti Smith contó que cuando crecía en New Jersey “lo más fascinante del mundo era llegar a ser amante de un gran artista”. Así que lo primero que hizo cuando se mudó a Nueva York fue instalarse en el hotel Chelsea con Robert Mapplethorpe. Por supuesto, como pareja no funcionaron porque Mapplethorpe era gay. Después ella se enamoró de Sam Shepard y con el apoyo de los dos se puso a escribir Horses y se convirtió en la mujer con bigote que más ha influido en el mundo.

Gloria se lanzó al mercado abriendo ese excelso Horses en noviembre de 1975, cuando leas este artículo habrán pasado 40 años. En su producción figuraba el polifacético, experimental e incombustible John Cale, ex compañero de Lou Reed de la también neoyorquina The Velvet Undrerground. La acogida del álbum fue tan rápida como extraordinaria. Empezando por su propia portada, una foto espléndida captada con luz natural en la Hasselblad de Robert Mapplethorpe. En boca de la propia autora, en su exquisito Eramos unos niños, el libro que nos relata su vida junto al fotógrafo: “La luz estaba desapareciendo…no habíamos hablado de lo que haríamos ni de cómo debía ser la fotografía. Él la haría. Yo posaría. Yo tenía pensada la imagen. Él tenía pensada la luz. Nada más…me eché la chaqueta al hombro, como Frank Sinatra. Estaba llena de referencias. Él estaba llenos de luz y sombra… ¡la tengo, esta es la que tiene magia!”. En aquel tiempo pocas mujeres se habían atrevido a subir al Olimpo del rock, y las que intentaban brillar lo hacían con un look necesariamente sexy. Ninguna hasta entonces se había embutido en la androginia, y Patti posó con la ropa y la cara de todos los días. En la editorial del álbum -Arista Record- se quiso retocar la foto eliminado su bigote; pero eso era algo que borraría la desafiante espontaneidad que había captado la foto y ella evidentemente se negó.

horses

Además de encabezar Horses, Gloria fue especialmente acogida por su aire antirreligioso, por su reivindicar el nietzscheano dios ha muerto y porque en la sociedad biempensante americana pocas veces se permitía blasfemar a través de la música. Patti Smith lo había intentado hacer en otros covers, siempre navegando entre dos aguas: la fidelidad a su propio estilo y el respeto al espíritu original de las canciones, pero pocos fueron quienes han permitido insertar textos religiosos (o antirreligiosos) en sus canciones. Uno de ellos fue Van Morrison; y disponemos de testimonios del propio León de Belfast, reconociendo que hubiese preferido un soul o un góspel, pero aceptó la versión provocativa de la poetisa americana. Sin duda sabiéndose superado por ella. Por el contrario, otros nunca lo han permitido. Al punto que Prince mandó retirarlos en la versión de su When Doves Cry, y la Fundación Hendrix ha hecho lo mismo en cualquiera de las canciones que Patti Smith ha intentado transformar de la leyenda de Seattle.

 

Recapitulando, la Gloria smithiana es una fusión entre la poesía underground, los acordes del garaje rock y el deseo. Formó y forma parte del repertorio habitual de Patti Smith cuando actúa en directo, siempre empezando con el riff en Mi mayor que fue germen de su inspiración. Para algunos músicos, entre los que destaca Madona, tanto que el riff como el tema en conjunto se consideran momentos históricos en el rock americano.

pattiAsí las cosas, aunque la hostilidad hacia la religión de la poliédrica Smith se acrecienta cada vez que canta su Gloria, con el tiempo, va mutando en su mensaje. Primero, ante la constante demanda de la prensa sobre la condición supuestamente atea de su frase Jesús murió por los pecados de alguien pero no por míos, ella tuvo que responder que creía en Jesús pero a su vez quería ser libre del Dios inculcado en su infancia, que buscaba simplemente la libertad. Pero el giro más brusco en esta relación ocurre en enero de 1977: en una actuación en directo, la cantante se cayó del escenario y se rompió dos vértebras cervicales. A punto de morir por el accidente, juzgó que podía haberse debido a un castigo divino por sus injurias con otras canciones del estilo de Gloria de su repertorio en las que le pide a Dios que le hable, que la señale. Cuando iba cayendo, ella misma reconoció que la caída en sí era la respuesta de Dios.

El accidente cambió su actitud y su espiritualidad. Releyó los evangelios, se reconcilió con Jesús y lo consideró, como muchos de su época, un revolucionario a seguir.  Al recuperarse y regresar al circuito del rock con renovada energía y espiritualidad, volvió a usar Gloria en cada concierto, otra Gloria con un cambio radical en su concepción. Hasta en un concierto allá por el 1979, en el que ya dijo: “Jesús murió por los pecados de alguien, ¿Por qué no por los míos?”

https://youtu.be/VgNeBNMJFZs

En definitiva, Patti Smith nos brinda en Gloria con un coctel de sexualidad y arte, de poesía y rock´n´roll, de sexo y experiencia religiosa. No por el cambio espiritual experimentado, sí por toda su sublime trayectoria, Patti Smith recibió en 2011 el premio Polar, el Nobel de la Música. Es una artista del mundo y frecuenta nuestras ciudades y nuestros poetas. En Granada ha cantado Gloria y ha recitado a Lorca. Con motivo del 40º aniversario de Gloria, este año ha vuelto a actuar en este país y ha dicho cosas como “…somos una banda de rock tradicional, tenemos el mismo equipo que teníamos cuando éramos jóvenes. Salimos al escenario y confiamos en la gente, para crear la noche conjuntamente… El rock’n’roll es una experiencia colectiva. Y, en este sentido, el punk es una metáfora de la libertad”. A los que la hemos visto en directo en esta orilla del Mississippi nos ha regalado su versión menos afilada, pero igualmente nos enamoramos de su voz maravillosa con la que recita, habla y canta sin que en cada momento sepas realmente cuál de esas cosas está haciendo; de su feminismo y su feminidad; y de su desafiante pureza.

 

 

 

 

 

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