¿cómo es un embarazo conseguido con una técnica de reproducción asistida?

Los tratamientos de reproducción asistida se han extendido en las últimas décadas y es frecuente que surjan dudas respecto a sus indicaciones y consecuencias. Con respecto al  embarazo conseguido con ellos, todavía se percibe en la Opinión Pública la idea de que se trata de una situación especial que requiere una especial atención. Esta, y otros falsas creencias, intentaremos desmitificar en esta página.

¿Presentan más complicaciones los embarazos conseguidos con técnicas de reproducción asistida?

Aunque está descrito que los embarazos conseguidos con técnicas de reproducción asistida aumentan el riesgo de complicaciones durante el embarazo, se producen más por condiciones colaterales que por los tratamientos en sí: por la mayor edad materna y por el aumento de gestaciones múltiples.

La mayor edad materna hace que se incremente el riesgo de patología como la diabetes, la hipertensión; y el embarazo múltiple acrecienta la prematuridad y los nacidos con bajo peso. Entre ambas situaciones aumentan los abortos y la mortalidad perinatal. Aunque con mucha menos frecuencia, algunas veces la enfermedad que provoca la esterilidad puede también alterar también el curso del embarazo. Esto lo observamos con el hipotiroidismo y con otras causas de anovulación crónica que predisponen a la diabetes gestacional y a las alteraciones del desarrollo fetal, si bien la solución de la causa previa al intento del embarazo o en sus primeras semanas suele acompañarse también de la menor probabilidad de que éste se complique.

Por el contrario, no se ha demostrado que someterse a estos tratamientos aumente las malformaciones congénitas ni las enfermedades genéticas o el cáncer que vayan a padecer los niños después del nacimiento. Por consiguiente, el hecho de haberse conseguido un embarazo con un tratamiento de fertilidad no es un riesgo añadido que tenga que tenerse en cuenta para el control de un embarazo.

 

¿Se consideran embarazos de alto riesgo?

Como se ha apuntado en el apartado anterior, si no existen otras complicaciones derivadas de la edad materna o de un embarazo de gemelos o trillizos, la gestación conseguida con técnicas de reproducción asistida se considerará, a todos los efectos, de la misma manera que un embarazo espontáneo.

En algunas comunidades autónomas como la nuestra, el control de los embarazos normales se hace en la Atención Primaria, no requiriéndose de la atención especializada salvo para las visitas concretas del diagnóstico prenatal o del estudio de malformaciones o del crecimiento fetal (vistas de las semanas 12ª, 20ª y 32ª).

Igualmente, una mujer embarazada con tratamiento de fertilidad, podrá acceder a los mismos servicios de asistencia al embarazo, parto y puerperio que disponen las mujeres con gestaciones espontáneas.

Por supuesto, si existe una patología materna que requiera  atención especializada, la vigilancia del embarazo se hará enteramente en consultas especializadas. En los casos de gestaciones múltiples, el cuidado se llevará a cabo, idealmente en Unidades de Medicina Fetal.

¿Me tienen que hacer más controles por el hecho de haber sido conseguido por un tratamiento de fertilidad?

Por las mismas razones que hemos expuesto anteriormente, un embarazo conseguido con tratamientos de fertilidad no necesita de más controles que un embarazo espontáneo. Solo se añadirán las visitas necesarias para el control de la medicación que se la instaurado durante la técnica de reproducción asistida o los que surjan como consecuencia de haber presentado alguna complicación (por ejemplo el síndrome de hiperestimulación ovárica) o un sangrado durante el primer trimestre. Estas consultas se hacen habitualmente al mismo especialista que ha conseguido el embarazo.

¿Tiene el feto más probabilidad de padecer algún defecto congénito?

No hay una suficiente evidencia que demuestre que el riesgo de desarrollar defectos congénitos sea mayor en reproducción asistida que en un embarazo espontáneo, ni derivados de la técnica utilizada, ni del problema por el que los padres se sometieron a ella. Es cierto que se han descrito que algunos tratamientos pudieran incrementar algunas  alteraciones en diferentes órganos o sistemas, sin que esto se haya confirmado plenamente.

Con todo, en Bruselas existe un registro mundial de niños nacidos con alguna malformación congénita después de haber sido gestados con la microinyección  intracistoplasmática de espermatozoides (ICSI), e informa periódicamente de cuál es la tendencia. De momento, no ha alertado de un aumento de riesgo de malformaciones.

¿Existe indicación para la cesárea por tener un embarazo conseguido con reproducción asistida?

En los primeros años después de extenderse las técnicas de reproducción asistida se llegó a tener una especial consideración con estos embarazos y muchos de ellos terminaron en cesárea. Pero, al igual que no presentan más complicaciones ni se consideran de más riesgo, tampoco existe razón para indicar una cesárea por este motivo.

El aumento en la indicación de la cesárea en estos embarazos coincidió con la extensión del intervencionismo médico por cualquier causa en las últimas décadas del siglo pasado, pero la Obstetricia moderna se ha fijado como meta para este siglo humanizar la asistencia al parto, detalle que permitido que disminuya la iatrogenia en todo el mundo sin que por ello se vea mermada la calidad obstétrica ni haya crecido la morbilidad o la mortalidad perinatal. Al contrario, al disminuir el número de cesáreas, también han disminuido las complicaciones postparto, las estancias hospitalarias y el gasto sanitario.

Si se mantiene el intervencionismo (cesáreas, partos instrumentales, partos inducidos, etc) en estos partos es más probablemente debido a que permanece elevado el porcentaje de las gestaciones múltiple. La Sociedad Española de Fertilidad ha hecho a sus socios una advertencia tajante para reducir el número de embriones a transferir, porque con esta medida se disminuirá también el número de gestaciones múltiples y sus consiguientes complicaciones.

¿Se lo cuento a mi hijo?

Este tema suele generar dudas y preocupación en los padres que han conseguido un embarazo con tratamientos de fertilidad. En el trasfondo reside un temor al rechazo del propio hijo (sobre todo si se han utilizado gametos de donantes) o a ciertos prejuicios sociales que todavía afloran en determinados ambientes religiosos o en colectivos de inmigrantes.

Aunque contarlo o no a los hijos sea una cuestión particular en cada familia, como consejo general se puede decir que, si el hijo ha sido criado con amor y no existen conflictos en la pareja por haber recurrido a esta técnica, no tienen porqué darse rechazos ni aparecer problemas en su crianza.

¿Cuál es el mejor momento?

Tampoco existe consenso en determinar cuál es el mejor momento para hacerlo. En un estudio europeo, solo un 10% de las parejas que habían conseguido un embarazo con un tratamiento de fertilidad lo habían comunicado a sus hijos, la mayoría de las veces durante la adolescencia, aunque hay quienes opinan que es preferible contarlo cuando los niños son más pequeños, sin otorgarle más importancia que cuando se han sometido a otros tratamiento para otras dolencias.

La Sociedad ha ido aceptando los avances de la Medicina Reproductiva sin impregnarlos de prejuicios, y tanto en los colegios como en el círculo íntimo de cada familia, este hecho pasa inadvertido y no difiere de otras medidas sanitarias comunes como la vacunación, la corrección de la miopía o la cirugía estética.

¿Tienen estos niños más riesgo de padecer algún problema psicológico o retraso escolar?

Existe una literatura muy abundante que señala  que estos niños no tienen alteraciones en su desarrollo mental ni emocional y que su rendimiento escolar es el mismo que el de un niño que no haya sido concebido por reproducción asistida.