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Desde que la escuché en La Fusa, siempre pensé que Irene era solo una bonita y alegre canción de amor. He leído por Internet que esto también les ha pasado a otros. Más desconozco si todos nos enamoramos de la risa de Irene en la versión cantada por Vinicius de Moraes, Toquiño y Maria Creuza en aquel álbum (espléndido) que también a muchos nos abrió los oídos a la Bossa Nova y nos ensartó el corazón con palpitaciones a ritmo de 3/4.

La versión original de Caetano Veloso, en su disco homónimo del 69 no es menos romántica y destapa destellos de beat psicodélico.

 Irene es la canción que principia el álbum Caetano Veloso publicado por Universal Music LLC en 1969 mientras su autor se encontraba entre la cárcel y el exilio. En principio solo con la voz de Caetano Veloso y la guitarra acústica de Gilberto Gil, aunque ya en el estudio se le incorporarían otros instrumentos, sonidos y ritmos que la llevan de la Bossa Nova a la Psicodelia, y la señalan como una de las canciones que mejor representa al Tropicalismo

¿Es Irene una canción beat?

Perfectamente la hubiesen compuesto los Beatles si el cauce del Mersey virase hacia Salvador de Bahía. De hecho, su autor, tiempo antes de plasmarla, ya había montado una banda que ingería beat: The Beat Boys. Con todo, los de Liverpool nunca compusieron algo tan parco en letras, diríase que más que una declaración de amor, Irene se queda en una nota.

Eu quero ir, minha gente, eu não sou daquimi0001826276
Eu não tenho nada, quero ver Irene rir
Quero ver Irene dar sua risada
Irene ri, Irene ri, Irene

Yo quiero ir, mi gente, yo no soy de aquí
Yo no tengo nada, quiero ver a Irene reír
Quiero ver Irene dar su carcajada
Irene ríe, Irene ríe, Irene ríe

 

¿Quizá sea Irene una plegaria?

En Irene hay solo una estrofa que sirve de estribillo y que se repite, sin cambios una y otra vez. Como la de La Fusa, algunas versiones la han desenchufado y desnudado. Las guitarras acústicas y el ritmo juguetón de la música brasileña casan estupendamente con las carcajadas de Irene. Más en la versión de Caetano Veloso se destapa destellos de angustia y se saborean los matices que hicieron célebre al Tropicalismo, una corriente que asimiló a la cultura brasileña el beat y la psicodelia de la época.

 

¿Es Irene una canción de amor?

 

Su ritmo es alegre y acelerado, diríase que a ráfagas. Es pop y es psicodelia. A la vez es muy brasileña con esa pasión y contoneo que imprime la Bossa Nova. Sin embargo, como apuntaba, también rezuma desesperación.

En La Fusa, dice Vinicius de Moraes que es saudade. No hay palabra castellana que traduzca saudade, y no, no es nostalgia como dice el traductor de Google. Saudade es añoranza, sí, pero con la melancolía y la música que estampa la lengua portuguesa. En los fados hay saudade. En la Bossa Nova hay saudade.

¿Es, por tanto Irene una canción de saudade, como la define Vinicius de Moraes?

Nadie mejor que el poeta para interpretar esta añoranza con música brasileña. Pero canciones con saudade y con nombre de mujer ya tiene Caetano Veloso incluso en el mismo álbum, Carolina por ejemplo. Irene es, además, la primera del disco. En definitiva, para Caetano Veloso Irene es más que saudade, Irene es más que una canción beat. Irene es más que psicodelia. Irene es más que Bossa Nova. Irene es más que una canción de amor.

Yo quiero ir, mi gente, yo no soy de aquívinicius_fotositecomvarios_pedromoraes1
Yo no tengo nada, quiero ver a Irene reír

 

Dicen que Irene fue también el nombre de la pistola de Tenório Cavalcanti, un dirigente del Rio de Janeiro de la época famoso por sus formas violentas de entender el juego de la Política. Alguien ha visto en la carcajada de Irene una alusión a las ráfagas de la pistola del mafioso carioca a quien Caetano Veloso animaba desde la cárcel para arremeter contra los militares que se habían hecho con el poder en el Brasil de los sesenta. ¿No lo habías dicho? Irene se compuso en la cárcel cuando a Caetano Veloso lo arrestaron por su abierta oposición al régimen militar. De hecho, Irene fue la única canción que Caetano Veloso compuso desde la cárcel.

 

De repente nos hemos encontrado con otra canción.

¡Pongamos un poco de orden! ¿Qué tenemos para describir a Irene? Estamos mezclando Tropicalismo y saudade, armas, cárcel y angustia

El Tropicalismo fue un movimiento musical y social del Brasil de 1968 con un profundo efecto sobre todas las esferas de la cultura y la contracultura de aquel país. Sus protagonistas principales, por más conocidos, fueron Caetano Veloso y Gilberto Gil, aunque deberíamos incluir con semejante categoría a Maria Bethania (la hermana de Caetano), a Gal Costa, a Jorge Ben o al grupo Os Mutantes entre otros. Fue un núcleo provocador del cambio surgido alrededor de la Universidad de Bahía, una ciudad más pequeña y pobre que Río de Janeiro o que Sao Paulo, las grandes urbes culturales del país tropical. Esencialmente, el estilo tropicalista es una alquimia entre el arte avanzado extranjero con la cultura tradicional brasileña. Si nos situamos en la década de los sesenta, la música brasileña giraba hacia nuevos estilos o corrientes: la Bossa Nova, como se dice en portugués nueva ola, apadrinada por los compositores Joao Gilberto y Tom Jobim, por el poeta Vinicius de Moraes, más el espaldarazo cool jazz del neoyorquino Stan Getz. Tropicalia nace precisamente de la escucha subversiva de la Bossa Nova, pero pretende a su vez atomizar la imagen de Brasil, identificada exclusivamente con aquellas dos ciudades.various-tropicalia_b

Entretanto, en el mundo occidental reinaba el pop psicodélico de la mano de Beatles, Stones o Jimi Hendrix. Como consecuencia, aún sin perder la referencia brasileña, los tropicalistas fagocitaron la ideología y la música que entonces embriagaba a los libertarios de todo el mundo. A esta “ingestión” de la vanguardia cultural (o contracultural) se la llamó Antropofagia. Se descubren analogías acreditadas entre Tropicalia y la Psicodelia, sobre todo la pasión por la figura de Lennon, el sonido que exprimía de su guitarra Jimmy Hendrix, y todas las experiencias con las drogas alucinógenas. Así, de la digestión del Strawberry field forever de Lennon nacieron Check Berry Fields Forever y Sugar Cane Fields (Gilberto Gil y Caetano Veloso), Gal Costa cantó a Janis Joplin y a Jefferson Airplane, Jorge Ben hizo soul psicodélico, Os Mutantes cantaron rock progresivo y tradujeron a los Beatles y a los Stones al portugués, etc.

No solo los brasileños engulleron el nuevo pop psicodélico, también sus vecinos americanos atendieron la llamada a California con flores en el pelo. Y mientras tanto, sus mayores, más instigados por el delirio colectivo de la invasión comunista, se levantaron en armas contra sus propios hijos. Así, durante parte de los sesenta y casi toda la década siguiente, países como Brasil, Uruguay, Chile y Argentina sufrieron las terribles represiones de las dictaduras militares animadas por su gran vecino del norte y llenaron de torturados, desaparecidos y cadáveres las páginas de la historia del siglo XX.

Desde el punto de vista Ideológico, era evidente la inclinación de los tropicalista hacia la izquierda. Sin embargo, no se dejaron fiscalizar por los dogmas y maniobras que proponía el comunismo soviético. Sin ir más lejos, el marxismo de Bahía era notoriamente intolerante frente a las minorías de negros, mujeres y gays. Puede deducirse que los tropicalistas no casaron bien ni con unos ni con otros, y la censura, la hermana ideológica de los regímenes totalitarios, les obligó a escribir o cantar en forma figurada. Un ejemplo lo tenemos en A pesar de vocé, compuesta por Chico Buarque en clara alegoría al dictador de la época.

¿Será Irene otro ejemplo de canción protesta enmascarada en una oda a la risa?

En sus shows, los tropicalistas se enfrentaron abiertamente al poder establecido, criticando los excesos en contra de las libertades. Llegaron a tantos estudiantes y rebeldes que el gobierno militar llegó a prohibir, no sólo sus conciertos, sino todos los derechos individuales, la prensa y la cultura del país. Entendieron que los tropicalistas encendían los ánimos revolucionarios y tanto Caetano como Gil acabaron encarcelados primero y deportados después al extranjero. De esa suerte surgen algunos de sus mejores temas (Irene) y en su exilio, en el londinense Nothing Hill, los dos brasileños recibieron el apoyo unánime de la gente del rock y la contracultura, tocando junto a sus idolatrados Led Zepellin, Rolling Stones, John  & Yoko, Jimi Hendrix, Bob Dylan, Pink Floyd o los Who.6a00d83451c29169e20192abcd2f51970d-800wi

Como diría Vinicius de Moraes, “la vida es el arte del encuentro”.

El discurso de los tropicalistas parece interesante, enfrentados por igual a la Dictadura militar brasileña y a los dogmas de la izquierda radical emergente en los países de su entorno. Este es un artículo sobre mujeres, así que me pregunto si también aportaron algo al feminismo? Como componentes femeninos del movimiento sobresalían Nara Leao, Gal Costa, Maria Bethania y Rita Lee (la cantante de Os Mutantes), pero no se les vio tan comprometidas como sus compañeros exiliados. Se mantuvieron en segunda fila, esa sempiterna segunda fila.

O sea, más de lo mismo.

17337164A mi entender, el Tropicalismo es una actitud que conjuga la iconoclastia ardiente con la estética psicodélica y el feminismo utópico. El movimiento brasileño se desplegó dentro de un feminismo tácito, entendiendo como tal aquel que pretende dar a la mujer su verdadera dimensión, esto es, es una más del sistema, no aparece en segunda fila sino que comparte méritos con el varón a partes proporcionales a su valía, y no existen descréditos ni cuotas. Sin quitarle méritos a Caetano Veloso o a Gilberto Gil, quien verdaderamente inicia un compromiso musical distinto en su país fue Nara Leao con su álbum Opiniáo de Nara. Nara es quien descubre a Maria Bethania –lo digo con fervor y encanto-, y con ella al sonido de Bahía.

 

Tropicalia nació de una mujer.

En la historia se ha escrito que sus héroes fueron Caetano Veloso y Gilberto Gil, y que las mujeres quedaron voluntariamente en segunda fila. Puede que la culpa la tenga el infortunio de la prisión y exilio (a la postre constituiría el gran atractivo de ambos líderes), pero las mujeres hicieron una labor muy importante, no sólo en la génesis del movimiento contracultural sino en el mantenimiento de su código estético. Cuando nació el movimiento tropicalista, ellas aspiraron a participar en una algarada contracultural pura, sin intención de alcanzar a las grandes masas y ni mucho menos a universalizarse, sólo con la inquebrantable voluntad de transmitir una música entonces infravalorada, una fusión entre el folclore anclado en su tierra y las tendencias no convencionales que volaban desde aires extranjeros.

Caetano Veloso y Gilberto Gil se convirtieron en grandes estrellas y en iconos musicales fuera y dentro de Brasil. Pero desviaron la atención del verdadero espíritu de Tropicalia. Después, cuando Gil fue llamado por Lula para compartir poltrona en el poder, pidió la colaboración de sus antiguos compañeros. Muchos se consideraron incompetentes para cualquier cargo público y algunos se sintieron decepcionados por ver transmutado el interés inicial del movimiento. Ahí radica el verdadero encanto de sus coetáneas: Maria Bethania se mantuvo siempre en una posición intermedia, muy elegante y ahora es una diva en Brasil. Nunca pretendió el liderazgo de Gil o de Caetano, su hermano mayor, y nadie le ha robado reconocimiento a su labor por el desarrollo de la música brasileña. La ética y la estética que quisieron transmitir María Bethania, Nara Leao, Gal Costa o Rita Lee fueron precisamente aquellos esquemas básicos de libertad musical y fraternidad política, promediando entre la propia tradición y las nuevas corrientes extranjeras. Entendiendo que ser mujer confiere un grado diferencial en sí, que la existencia femenina es más completa y compleja, más mágica en definitiva.

¿Comprendió esto Caetano Veloso cuando se encontraba encarcelado y compuso Irene? ¿Qué o quién es Irene? ¿Qué representa?

He intentado tirar del hilo de la tesis que afirma que Irene es el nombre de la pistola de Tenório Cavalcanti. A este individuo, mitad político mitad pistolero, solo se le conoce una novia semejante: Lurdinha, una ametralladora MP40 comprada a alguno de los nazis que pululaban al amparo de las dictaduras militares sudamericanas. No son muy buenas las traducciones que hace Google del portugués, pero en mi surfeo por sus ondas no he hallado referencia alguna a esa tal Irene. Dudo además que Caetano Veloso llamara a este tipo de venganza con sus canciones. No se le conocen al cantante de Bahía otros destellos de mafia o violencia en sus letras. La tesis de que Irene anima la carcajada de un revolver puede ser curiosa, pero en absoluto es divertida ni alegre, y dudo mucho que sea plausible.

verdad-tropicalLo mejor para entender qué quería decir el autor de Irene es leer sus propias impresiones y motivos. Verdad Tropical es un libro de prosa fluida y culta donde Caetano Veloso no ahorra en sentimientos al afrontar los recuerdos – hondamente grabados- de su encarcelamiento y destierro. La incertidumbre, la angustia y la añoranza son los tonos con los que pintan las cárceles aquellos que deciden desenchufar de un país el Estado de Derecho. Muchos dictadores lo adornan con gamas de tortura física. Los más malvados saben apuntar directamente a la desolación, el peor de los estados anímicos de un ser humano con su sustancia gris bien plantada. Sin embargo, ninguno de ellos entiende del valor de la sonrisa. Los genes que la codifican no son expresados por igual, y los genetistas deberían indagar por qué algunos humanos no los tienen, no los expresan o están mutados. La sonrisa es la mejor embajadora de la comunicación humana. También un remedio para todos los males, incluso cuando solo es evocada por la imaginación. Sonreír a la adversidad es la mejor aspirina. Así lo entendió Caetano en su confinamiento en las cárceles brasileñas. Aprovecho para recomendar un texto donde se funden reivindicación con música y sonrisa. Se llama Sonríe. Lo ha escrito Mariche.

Irene no es una pistola ¡En absoluto! Irene es Irene Veloso, una de las hermanas pequeñas de Caetano. En el 69 tendría unos 15 años, hasta entonces una niña amamantada con libertad y música… y con una risa contagiosa, desenvuelta y pura. Una risa que de su mera evocación, ahuyenta los males del saudade y otras angustias de la incomunicación de los que, como su hermano, sufrían los embiste de los militares llamados a decidir qué se debe pensar y qué se debe decir.

Así pues, Irene es Tropicalia. Irene es saudade. Irene es la invocación a la sonrisa… o como diría Calamaro, Irene es la receta para estar mucho mejor.

 Irene ri, Irene ri, Irene
Quero ver Irene dar sua risada

 

 

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